jueves, 5 de mayo de 2011

Sentir, escribir, y voyeur


Son las 11 y 40 de la mañana del miércoles 3 de mayo de 2011, hace solo dos días, el 1 de este mes, las fuerzas estadounidenses mataron a Osama Bin Laden. Hace dos días también, fue el día del trabajador, el no concierto de Manu Chao, y estuve a un paso de confundirlo con el día de la madre. Tal vez porque se acerca el cumpleaños de mi madre… mayo es un mes curioso, llenos de fechas celebres y al parecer importante para la historia contemporánea y el terror de los ciudadanos estadounidenses.
Hoy desperté a las 10 y 30 de la mañana. No, no es cierto, desperté a las 8 y 30, pero estuve cabeceando, pensando en las mujeres que no tengo, en imágenes que me venían de un accidente que vi hace unos días, imaginando la secuencia de choques de los autos, así como las reacciones de los pasajeros y el estilo de vida parcial o totalmente frustrado gracias al accidente – nunca lo sabré, pasaba en el bus cuando me topé a los dos autos siniestrados en mitad de la Av. Brasil.
La cosa es que desperté pensando en muchas cosas, claro, también estaba lo de Osama en mis pensamientos, además de lo de mi madre y todo eso, las ideas vienen por montones que no se esperan. Fue a las 10 y 30 que decidí sentarme a escribir lo que me viniese a la mente, tenía ya demasiadas ideas en la cabeza como para no expresarlas de alguna manera… Me gustaría ser músico, no creo que sea más simple, pero si más directo al expresar sensaciones. Y a eso me pienso dedicar hoy, 3 de mayo de 2011, a expresar sensaciones.
Realmente me apena que sucediese lo de Osama, es cierto que fue un terrorista genocida e inmisericorde… casi como cualquier musulmán fundamentalista, pero EEUU no se queda atrás, hizo bien Bobby Fisher en tildar a su propio país de lo mismo. Es la verdad a quien le duela, EEUU siempre ha sido eso, siempre ha sido del zapato que aplasta al débil, pero también entiendo que así es el mundo, que todo gira porque unos pisan a otros y sin querer activan mecanismos automatizados de producción histórica.
La cosa es que me sentía cansado desde que desperté, pero hay que levantarse no? hay que desayunar no importa lo tarde que fuese, hay que estar dispuesto a hacer algo más que quedarse tirado pensando y sintiendo, aunque hay momentos en que solo quiero eso; hay momentos en que me encantaría pasar mi vida así, tirado, perdido en mis ideas, en las imágenes de lo que ya he visto y vivido, y darle vueltas, torcerlo, retorcerlo, convertirlo en cosas distintas, estudiar mis perspectivas, mis deseos, placeres y perversiones.
Toda sensación es pervertida, toda sensación involucra un grado de intimidad, y a veces de complicidad. Las sensaciones no se comparten porque sí, hace falta entender al otro, poder estar en su pellejo, y por eso hay una cierta perversión en sentir, y en el daño que se produce necesariamente con ello: bien lo dijo buda, ¿o no?
Pero que sería la vida sin sensaciones, si no disfrutásemos cada momento con locura, si no pudiésemos pasar horas tirados sin hacer nada más que perdernos en lo que sentimos, si no nos dejamos guiar por nosotros mismos para perdernos en nuestro laberinto, uno que tiene forma de uno mismo, que oculta cuadros con ojos bajo cuadros de Picazzo o Toulousse-Lautrec, en los que ni reparas, pues estas absorto por su arquitectura, su complejidad, su sinfín de ramificaciones que llevan al mismo sitio.
Sí, eso me gustaría, poder pasar más tiempo con jazz sonando de fondo mientras me pierdo en mis ideas. Y voila, acá estoy, haciendo justamente eso, perdiéndome en mis ideas y sensaciones. Tal vez por eso escribo, para perderme en ellas, tal vez es lo que me da cierta tranquilidad, lo que me permite saber que soy distinto, que soy perverso pues estoy dispuesto a soñar, a llegar a lo más profundo de mí y entenderme como un ser humano, como una plaga.
Pero sensaciones, sí, sensaciones es lo que quiero, quiero poder expresarlas en el papel como no se logra, como es imposible; se puede transmitir algo pero nada más que palabras a fin de cuentas, cada lector entenderá y verá las cosas a su manera, cada crítico andará por ahí diciendo barbaridades que muchos aceptaran confiados, pensando que hago esto como una forma de criticar al mundo y enfrentar mis demonios sociales a sí mismos… tantas estupideces de críticos que no terminan de comprender que todo es cosa de sensaciones, hasta lo más estructurado… pero para qué perder el tiempo hablando de críticos, cuando hace solo unos días mataron a Osama Bin Laden, de un tiro en la cabeza, con una excelente crónica desde el frente, sin bajas, y solo una máquina destruida por los enemigos, una operación realmente genial, pero ahora, como siempre ha hecho el tío Sam, se encargará de inculcarle el terror a sus ciudadanos, los harán sentirse perseguidos, y sin decirlo fomentará los crímenes de odio, la división que no es más que nuevos aperheid y la diferencia entre ser Americano y de cualquier otro sitio. No es culpa de Obama – que dicho sea de paso ya tiene la elección ganada – es solo… el espíritu Americano, simple y llanamente ser gringo significa ser gringo.
Pero nuevamente me voy del tema, tantas cosas han pasado, tantas cosas recién empezando este mes, tantas que realmente ni me atañen, tantas otras se vienen que deberían importarme, pero realmente no lo hacen, realmente nada me importa; dentro de todo, puede que los críticos tengan razón, tal vez hago esto como una especie de crítica, un deslinde con una realidad que desprecio, un refugio, para ellos sería como una droga, sí, la droga, la dulce y deliciosa droga que nos acompaña desde hace tanto, quien sabe realmente cuanto. Pero sería pecar de idiota, sería no pensar claramente y hablar como si no consumiera ningún tipo de droga. Aunque puede que tenga un simil, pero solo lo puede entender quien consume alguna, sea licor, o tabaco, o marihuana, o cuantas otras cosas haya, solo un adicto comprende lo que es una droga, y las razones que se tienen no son más que la simple tendencia al vicio, nada de lastima, nada de familias destrozadas ni mucho menos, eso puede hacer a las personas idiotas o problemáticas, pero la tendencia al vicio es algo mucho más profundo, más personal, y ningún maldito critico ni psicólogo de 3 años que trabaje en la mayoría de instituciones contra la adicción podría ser capaz de entenderlo. Tal vez el sistema les haya atrofiado la mente… hay que rescatar sin embargo los avances de salud en países como el Canadá, que ya enfocan la adicción como una enfermedad patológica y no solo una secuencia de eventos desafortunados en la vida del adicto.
Diablos, siempre yéndome del tema, siempre por las ramas, siempre perdiéndome en mi propio laberinto, del que tal vez, no deseo salir. Sí, tal vez no deseo salir de este laberinto, tal vez preferiría permanecer aquí mucho tiempo, soñando, solo soñando, alejándome de todo, de la realidad que tanto asquea, porque asquea, a mi por lo menos, me da nauseas, todos se matan, todos se comen, todos se engañan, preferiría pasar aquí un tiempo, perdido en mis sensaciones, en mis ideas, alejado de todo, de Osama y Obama, del accidente que vi hace unos días, de las fechas, esté mes, las clases, la novia, pero con todo al mismo tiempo, todo mutado, transformado a mi gusto, deconstruido y vuelto a armar. La belleza del sueño radica en la posibilidad de ser dios, sí, dios, acá me siento dios, lo sé, hace ya mucho tiempo me di cuenta que no somos más que consecuencia de un sueño perfecto del perfecto perverso, del inmisericorde, ansioso y exagerado “dios” que ha pensado un mundo donde todos pueden serlo, donde realmente no importa él pues como todos, se encuentra perdido en sus propias ideas y sensaciones, recorre laberintos que ha creado y no sabe salir, no quiere dejar de soñar este mundo tan natural, tan imperfecto y depravado, que lo hace sentir, sí sentir, eso es lo que sucede, siente tanto que no desea dejarlo, siente que siente por los otros y es por eso que los deja sufrir y ser felices, se pone en sus pellejos, y por momentos muy diminutos los representa, se disfraza de cada uno y los hace actuar en el mundo. Si dios existe, es tan humano como cualquiera, tan adicto a sentir como cualquiera, y tan voyerista como un fantasma.

No hay comentarios:

Publicar un comentario