lunes, 22 de diciembre de 2014

Artículo - De artes tomar - ¡Toma tus indicadores culturales!

De artes tomar:¡Toma tus indicadores!

Publicado en el Diario digital Yo me llamo Perú, sección May Neim el 14 de diciembre de 2014.

Los últimos años se ha visto un creciente interés, por parte del mundo académico y de la sociedad en general, en la gestión cultural. Con mucha facilidad podemos encontrar diplomados, maestrías, cursos, talleres, etc, que forman profesionales capacitados para generar y aplicar proyectos culturales. Y es que la cultura está relacionada al desarrollo en múltiples aspectos, no solo en el educativo, sino también en el económico, además del comunicacional, inclusivo, entre otros.
Con más cultura hay menos violencia, más prevención, más oportunidades, pero también más puestos de trabajo, relacionados directa o indirectamente con la producción cultural. Por el lado de lo indirecto, el ejemplo que me es más cercano es el de las imprentas, las cuales producen cultura de forma indirecta; sin la existencia del boom editorial de los últimos años, posiblemente tendrían que reducir personal.
Así sucede con todas las artes. Todas son parte de una industria que no es simplemente el producto artístico, son los lápices, las pinturas, las cuerdas de guitarra, los intermediarios, el marketing, las entradas al cine, los trajes para los guardias de museos, los mismos guardias, los curadores de antigüedades y todo quien y cuánto conforme parte del circuito económico cultural.
Hace poco, el Ministerio de Cultura junto con la UNESCO presentó Indicadores Culturales de Desarrollo, con los cuales se puede tener un acercamiento estadístico, bajo los estándares de la UNESCO, de cuánto influencia actualmente la cultura al desarrollo de nuestro país; es lo que se llama “data” y servirá a los investigadores para plantear soluciones a nuestras deficiencias. Acá la web donde cuelgan todo: http://www.infoartes.pe/
Para esto congregaron a distintos representantes de la sociedad civil y de distintas instancias del Estado, como el INEI y diversos ministerios, en mesas de debate técnico que dieron como resultado los indicadores presentados.
Este hecho es un paso importante, pues si bien la data aún es bastante básica y faltan muchos indicadores propuestos por la UNESCO que no han podido ser medidos aún, básicamente por falta de información, es un inicio: Ahora existe y permitirá a los gestores culturales realizar su trabajo con un mayor sustento teórico.
El camino aún es largo, pues se necesita más investigación; más data. El INEI, que colaboró activamente con este proyecto, espero le dedique tiempo a investigar estadísticamente sobre cultura. Un censo cultural, que mida la cantidad de producción y consumo a nivel nacional es algo que necesitamos de suma urgencia.
Solo con los datos correctos se podrá plantear proyectos adecuados que afecten positivamente a la ciudadanía y que consigan posicionarse en el mercado, fortaleciendo la industria cultural.
El Ministerio de Cultura ha prometido seguir trabajando en los indicadores para perfeccionarlos y entregar herramientas a los investigadores y gestores culturales para que desarrollen mejor su trabajo. Sin embargo, y ellos lo admiten, se enfrentan a grandes retos para lograr soluciones a los problemas: El trabajo desde el Estado es más difícil de lo que un ciudadano cualquiera podría imaginar, primero porque una verdadera reforma cultural necesitaría el apoyo y compromiso de todos los ministerios y entidades del Estado, y comprendiendo que todos tienen objetivos distintos, se puede llegar a comprender lo complicado de las negociaciones.
Por ahora nos queda aprovechar esta nueva información y utilizarla para fomentar la cultura, pues ésta nos sirve no solo para dar trabajo a las personas y educar, sino también para acercarnos un poco más, comprender nuestra diversidad y entendernos como nación. 

jueves, 11 de diciembre de 2014

Artículo - De artes tomar: Siento, luego creo.

Publicado en el Diario digital Yo me llamo Perú, en la sección May Neim Presenta, el 07 de diciembre de 2014.

De artes tomar: Siento, luego creo.

El proceso creativo es un tema recurrente para quienes nos dedicamos a la producción artística-cultural. No solo porque es bastante común que nos preguntan por éste, sino que además, nos gusta conversar de él entre colegas y compartir experiencias sobre cómo es que se nos ocurrió tal o cual cosa, o por qué decidimos esto o aquello.  
Hace poco, un amigo me recordaba que todo lo relacionado a la creación artística se basa en la percepción, en nuestras sensaciones. Son éstas las que hablan por nosotros siempre que decidimos crear algo. Y es inevitable, pues la creación es, en sí misma, un medio de expresión canalizado por nuestra propia subjetividad. Todo se basa en lo que vemos, escuchamos, disfrutamos, detestamos, tocamos, sentimos a nivel emotivo… lo que fuere. Todo se combina para dar un resultado potenciado por nuestra capacidad de imaginar y las diferentes técnicas y habilidades que poseemos.
Estoy seguro que de haber sido hábil para la música o la pintura o alguna otra forma de expresión artística, la creación literaria hubiese tardado mucho más o simplemente nunca hubiese formado parte de mi trabajo. Necesitaba un medio de expresión y utilicé el que más se me adecuaba por distintas razones, que incluyen una terrible falta de ritmo para la música – intenté más de una vez tocar un instrumento –, un pésimo pulso como para la pintura, falta de recursos para realizar cine, entre otros.
Y es que quien realmente necesita expresarse encuentra la forma de hacerlo. Incluso las decisiones que se toman en el camino, como los estilos y los géneros a desarrollar, tienen que ver con esa necesidad de expresión. Cuando me preguntan por qué me he dedicado principalmente a la literatura fantástica y de ciencia ficción, mi respuesta, luego de haberlo meditado mucho, es que esos géneros – más allá de ser muy cercanos a mi generación gracias al cine, las caricaturas y los videojuegos – me han permitido expresar lo que deseo; simplemente se adaptaron mejor a lo que quise decir en ese momento.
Todo lo que genera algo en nosotros, todo lo que sentimos, es importante para la creación. Para mí, el cine, la música, los videojuegos, además claro de la literatura, fueron y son determinantes para mi trabajo; estoy convencido que sucede algo muy parecido con todos, o por lo menos casi todos, quienes se dedican a las distintos tipos de creación artística.
Además, hoy, más que nunca, las influencias se asimilan con mucha más facilidad, el fenómeno de las nuevas tecnologías, sumado a la sociedad neoliberal y la bonanza económica que fortalece a la burguesía emergente, permiten una apertura mucho más amplia en lo que respecta a enfoques y perspectivas. El arte en nuestro país ahora depende más del artista y del mercado; la rigidez de antaño – vinculada a visiones políticas sobre la función del arte y la cultura – se ha perdido, generando un brote, todavía pequeño, de productores y consumidores culturales.
Las condiciones están dadas. Estamos en un tiempo en que la cultura forma parte del mercado y eso permite a los artistas vivir de su trabajo; claro, todo depende del producto y las herramientas de marketing que lo acompañen. Ya no resulta descabellado dedicarse al arte como oficio ni pensar en la cultura como parte de una industria capaz de ganarse espacios propios y con tendencia a diversificarse en busca de nuevos consumidores, al igual que cualquier otra industria. Nos encontramos en un momento de gran libertad para la creación artística. Una libertad que diversifica y, que por lo mismo, es capaz de llegar a distintos tipos de preferencias.

Ahora, la meta consiste en fortalecer y consolidar esa industria cultural emergente que está apareciendo en nuestro país, pues, solo ésta, permitirá tener productos artístico-culturales capaces de posicionarse en los distintos mercados y de generar propios, alcanzando cada vez a más y más personas, democratizando, siquiera un poco, nuestro espacio cultural.


lunes, 1 de diciembre de 2014

Artículo - De artes tomar: ¿Y ahora... qué Frankenstein?

Publicado en el Diario digital Yo me llamo Perú, en la sección May Neim Presenta el 25 de noviembre de 2014.

La producción de bienes y servicios culturales es más grande e importante de lo que la mayoría consideramos y genera una industria que convive con nosotros día a día. El cine y la música son productos culturales que todos consumimos de una u otra forma y en mayor medida que cualquier otro tipo de producto cultural, eso debido a que son espacios más comunes y sus medios de difusión son de llegada masiva. Con otras formas de expresión cultural no sucede lo mismo, o si sucede, aún no es al nivel de lo audiovisual.
Sin embargo, la nueva generación, que ha traído consigo computadoras portátiles que son a la vez teléfonos móviles, también está masificando el consumo de un tipo de produccióncultural: las tecnologías digitales; programas, aplicaciones, videojuegos. El usuario de smartphones está habituado a descargar información, actualizar su sistema operativo, pasar las largas horas que perdemos en el tráfico jugando algún videojuego o leyendo algún Ebook con la aplicación de su preferencia.
Y es que la tecnología modifica las sociedades. Lo hizo con las revoluciones industriales, luego de las cuales la forma de vida cambió drásticamente – antes, hijos vivían prácticamente lo mismo que padres y abuelos; luego, padres e hijos tenían vidas totalmente diferentes –, tanto así, que dio inicio a tendencias futuristas, proto-científicas y de rechazo a los duros estándares, en parte propiciados por la religión; dio inicio a la ciencia ficción con Frankenstein... Pero me voy del tema, el hecho es que las sociedades, la forma de ver el mundo y de pensar, cambian en la medida en que la tecnología avanza.
La producción, inclusive la cultural, se adapta e intenta generarse espacios en estos nuevos estándares que se generan; es una cuestión de mercado. Por eso cada día se consumen más Ebooks alrededor del mundo – no deja de ser una lástima que la empresa Amazon no tenga una verdadera presencia en nuestro país –. Las competencias de videojuegos a nivel planetario han ganado cada vez más importancia, al grado que la prensa nacional sigue atenta a los equipos de “gamers” que nos representan como peruanos; si me preguntan si los videojuegos son un deporte, yo diría que muchos lo son, y a su vez, unos pocos son verdaderas obras de arte, de la misma o mayor calidad que un gran libro o una gran película, una gran canción, una gran escultura y demás. También hay quienes se han hecho millonarios creando aplicaciones…
Ahora la cuestión es que nuestra producción cultural se ponga al nivel de la tecnología. Esos espacios que hasta ahora se les llama alternativos, son cada día más importantes y depende de quienes nos dedicamos a la educación y la cultura buscar la forma de aprovecharlos para así llegar a mayor cantidad de consumidores y con eso generar más espacios. Solo comprendiendo el mercado se podrán posicionar adecuadamente los productos culturales y masificarlos, en beneficio de toda la sociedad.
Así como Mary Shelley tuvo la visión de usar la ciencia para enfrentar todas esas tradiciones enquistadas en el tiempo, creando al monstruo de Frankenstein, nos toca a los peruanos valernos de la ciencia para romper los estándares culturales que mantenemos, focalizados y discriminadores en muchos aspectos. La tecnología es una herramienta, que si sabemos aprovechar, puede darnos a ese monstruo capaz de cambiar al mundo, que todos buscamos.


domingo, 23 de noviembre de 2014

Artículo: De artes tomar: Ferias y festivales para todos

Publicado en el Diario digital Yo me llamo Perú, sección May Neim, el 17 de noviembre de 2014.

No todo es Lima. En nuestro país, la movida cultural se da por todos lados; en cada rincón hay personas interesadas en trabajar el arte y la cultura y dedicarse a su desarrollo y promoción, pues comprenden que estas son herramientas valiosas para la sociedad en su conjunto. Sin embargo, es un compromiso difícil; el dinero nunca es suficiente, faltan manos, no se consigue llegar a todo el público deseado, etc.
La última semana la pasé en Cusco para asistir a dos importantes eventos: La primera Feria internacional del libro de Cusco y el Festival nacional de cortometrajes (FENACO). La primera llevada a cabo por el Ministerio de cultura de Cusco y el segundo por la Asociación Cultural Delluc y la municipalidad provincial del Cusco. Eventos que congregaron a importantes personalidades del mundo cultural. 
La Feria del libro tuvo muy buena acogida del público cusqueño, quienes pudieron disfrutar de los libros y las presentaciones de distintas personalidades durante más de dos semanas ininterrumpidas.
El FENACO también contó con una gran asistencia de público y realizadores cinematográficos, tanto nacionales como internacionales. Más de cuatrocientos cincuenta cortometrajes, treinta y pico medios y unos cuantos largometrajes del Perú y el mundo, fueron seleccionados para competir en distintas categorías. En total participaron noventa y ocho países, desde los cuales se envió más de cuatro mil producciones en conjunto.
Las horas que pasé viendo la producción nacional fueron gratificantes, pues es un hecho que cada día vamos mejorando y con eso el producto fílmico va ganando más y más espacio en la sociedad, que asiste al cine masivamente los últimos años. El perfeccionamiento de técnicas audiovisuales, una nueva corriente, más fresca en la producción, sumado a la bonanza económica que aún vive el país, da pie a que las personas estén dispuestas a invertir un poco de su dinero y de su tiempo en los diversos productos culturales y esto a su vez genera mayor y más diversa producción, pues los realizadores pueden vivir de su labor artística.
Iniciativas como el FENACO, impulsado por particulares y que encuentran respaldo en instituciones públicas, son trascendentales para el desarrollo de nuestra producción cultural, que busca espacios para darse a conocer.
Sin embargo, luego de este viaje, me queda un sin sabor y esta relacionado al poco entendimiento por parte de nuestras instituciones a lo que significan las industrias culturales. Por ejemplo la falta de una filmoteca - como una biblioteca pero de material fílmico - es una tragedia que deberíamos solucionar de una vez; los registros son fundamentales para consolidar cualquier proyecto. La inexistencia de un mercado de material fílmico es otro de los problemas, pues no existe un espacio para que los realizadores vendan sus productos; y realizar producciones cinematográficas suele resultar bastante costoso, lo digo con conocimiento de causa. Fomentar ferias y mercados fílmicos, como se hace en otros países, da el chance a que su trabajo se vea justificado económicamente.
Pero ya se está hablando de estas cosas, ya la óptica está cambiando y espero que eso de pie a nuevos espacios que permitan a los realizadores no solo mostrar su producto, sino además a que éste forme parte de un registro y, más importante aún, que tengan la posibilidad de vivir de su producción, pues solo así habrá más producción, más diversidad y más calidad.


viernes, 21 de noviembre de 2014

Artículo: De artes tomar: Cultura para todos… pues cuesta.

Publicado en el Diario digital Yo me llamo Perú, en la sección May Neim, el 9 de noviembre de 2014.

Los últimos años viene pasando algo que los gestores culturales y todos quienes trabajan cultura y educación notan claramente: Cada día se abren nuevos espacios de difusión cultural. Esto se debe a algo muy simple y es que la sociedad peruana ha empezado a consumir cada vez más cultura. Y además, existe un cambio de pensamiento: hoy, por fin, los artistas comprenden que su trabajo es como el de cualquiera, y debe poderse vivir de él.
Todo esto ha dado pie a un fuerte brote de editoriales, productoras, elencos, agencias de diseño, artistas independientes y demás creadores, que están dispuestos a hacer del arte su medio de vida. ¿Acaso los inicios de la industria cultural peruana? Me gusta pensar que sí, que es la pequeña empresa cultural la que terminará por generar la gran industria cultural. Nada más y nada menos que el reflejo de la “burguesía emergente” que cada día se hace más importante para el desarrollo de nuestro país.
Sin embargo, el consumo cultural – definitivamente vinculado al desarrollo económico, pues cuando hay hambre normalmente no hay tiempo para la cultura –, no encuentra la oferta necesaria. Si bien cada día se abren nuevos espacios e incluso las instituciones estatales los fomentan, éstos siguen sin poder satisfacer la demanda, principalmente por temas de distancia.
En el caso de la literatura, soy testigo de cómo debido a esa demanda, la iniciativa privada de gestores culturales y editoriales genera espacios de difusión cultural cada vez más descentralizados. Ejemplos son ferias de libros, encuentros de escritores, coloquios literarios, recitales y demás expresiones, que se realizan ya no solo en capitales de provincia.
Y es que las condiciones se están dando: las personas desean consumir cultura. Por eso tenemos un teatro al que cada día va más gente, conciertos multitudinarios de todo tipo de música, una industria del cine que aparece intentando posicionarse y da pie a concurrencias masivas a las salas de proyección. A todo esto se suma la expectativa que vienen produciendo los distintos festivales culturales y tecnológicos; sí, la tecnología, todo lo digital, también es cultura. Tal vez en unos años veamos más desarrollada la industria de videojuegos en nuestro país, sería un avance importante en materia de producción cultural y si se hace bien, con suficientes beneficios económicos para hacerlo sostenible en el tiempo.
Ese es el detalle, la democratización y descentralización cultural requieren sostenibilidad en el tiempo. Y si bien el estado da todo su esfuerzo en pro de la cultura, con ello no se genera sostenibilidad; se abren espacios, sí, reconocimiento y demás, sí, pero realmente no fortalece a la industria; para lograrlo, se necesita hacer de la cultura un producto rentable, y los únicos capaces son quienes tienen visión empresarial.
Y es que considero que esas iniciativas privadas que aparecen por todo el Perú – los posibles iniciadores de una verdadera industria cultural peruana – son las únicas capaces de democratizar la cultura, pues donde encuentren demanda, buscaran satisfacerla con oferta, entregando productos culturales diversos a públicos diversos. El trabajo que vienen desarrollando las pequeñas empresas ligadas a temas artísticos, los gestores culturales y artistas independientes, es no solo loable, sino además, fundamental para reducir las brechas culturales que nos siguen dividiendo entre peruanos.
¿Cómo fortalecer la industria cultural? ¿Con nueva legislación, con apoyo técnico? Puede ser, pero eso no es lo determinante, lo determinante es conocer y dar a conocer el trabajo que se viene realizando y apoyarlo de la forma más simple: consumiendo el producto si es que nos gusta.
Considerar que el arte y la cultura deben ser siempre gratuitos porque no forman parte de un trabajo profesional que toma tiempo, esfuerzo y dinero, sino que más bien se trata de un hobby; algo que se hace por pura filantropía; es no respetar a los artistas y minar los débiles cimientos de nuestra industria cultural emergente: la única capaz de acercar la cultura de todos hacia todos.
Por suerte, esta forma de pensar va quedando de lado y, por fin, se está produciendo para todos; basta indagar para encontrar diversidad en nuestra propia producción. Dependerá de los consumidores fortalecer ciertos aspectos y debilitar otros, como es natural, sin embargo, mientras se consuma cultura seguirá habiendo diversidad, y mientras más demanda exista, tendremos mayor oferta, mejores precios y mucha más diversidad.



jueves, 6 de noviembre de 2014

Artículo - De artes tomar: ¿Por qué no quieres leer?

¿POR QUÉ NO QUIERES LEER?
(Publicado en el Diario digital Yo me llamo Perú, sección May Neim, el domingo 02 de noviembre de 2014).

Muchas veces, al ir a colegios para conversar con los alumnos, suelto la pregunta: ¿Quién lee por placer? De los treinta o cuarenta muchachos presentes, solo tres o cuatro levantan la mano. Para muchos, este puede ser un panorama desolador y preocupante, una muestra del poco desarrollo en nuestro país en materia de educación y fomento a la lectura, y puede que estén en lo cierto; pero las cosas nunca son tan negativas como parecen, y basta comprender que los muchachos lo único que necesitan es un poco de motivación para empezar a desarrollar el hábito por la lectura.

¿Cómo motivar? ¿Qué hacer para que un chico que solo agarra libros por órdenes expresas del profesor, y que incluso recurre a páginas web para no tener que leerlos, se decida a tomar un libro y sumergirse en su universo de palabras por simple placer? Esta pregunta es importante porque la literatura tiene la cualidad de enseñar mientras divierte: solo leyendo por placer las personas mejoran su comprensión lectora y su redacción, además de aprender a comunicarse con los demás y con uno mismo… Se piensa con construcciones sintácticas...

Personalmente, creo que la respuesta es más simple de lo que podría parecer y se fundamenta en la diversidad y la democracia. Cuando estoy frente a los alumnos, me gusta hablar de mi propia experiencia, pues creo que se parece a la de muchos. Antes de salir del colegio, mi relación con los libros siempre fue complicada, había una barrera invisible que me hacía rechazarlos, y todo se debía a que hasta ese entonces no encontraba un libro que me mostrara que en verdad había literatura para todos; durante el colegio nunca me identifiqué con ella, me parecía complicada y aburrida. No había nada de fantasía de aventuras ni de ciencia ficción, nada de terror ni de monstruos… Influencias más cercanas para mí, gracias a los videojuegos, las caricaturas, el cine, el cable y los azarosos principios del Internet en el Perú.

Recién entre mis diecisiete y dieciocho años, descubrí un libro que abrió mis horizontes y me hizo notar que la literatura es mucho más de lo que había pensado hasta entonces; realmente había literatura para mí. El libro de ciencia ficción “Crónicas marcianas”, de Bradbury, me dio lo que no me había dado ninguno de los autores clásicos: me divirtió y eso despertó mi interés y me motivó a buscar más. Así llegue a Orwell y sus dos libros más conocidos, luego a Philip K. Dick, Asimov, y después, en un acto natural, empecé a revisar a autores alejados de la ciencia ficción, incluso a los “clásicos”.

La literatura, el arte en general, es diversión; todo ese conjunto de emociones y sensaciones reflejadas en un texto, una pintura, una canción, entre otros, generan en el público diversión; sí, es cierto, pueden generar más cosas, pero si no divierte no atrapa, no motiva a seguir leyendo, viendo, escuchando o lo que fuera. Y el proceso que se sigue con cualquier tipo de arte es parecido, sin embargo, la música, al ser un espacio más común facilita el ejemplo.

Música escuchamos en todos lados, en la radio, en la tele, en nuestros celulares y demás. La música tiene una forma más sencilla de llegar a las personas, pues no requiere de nuestra completa atención para disfrutarla. Eso hace que haya música de todo tipo y para todos los gustos; gracias a su practicidad, la producción y la industria musical se encarga de colmar todos los mercados posibles. Es por eso que la mayoría de personas pueden identificar rápidamente sus géneros y artistas favoritos y, si lo desean, empezar a explorar más.

Creo que a todos quienes sentimos ese deseo por explorar nos ha pasado que, si bien empezamos con un tipo de preferencias, la misma exploración termina por modificarlas y abrir nuestros horizontes. A mis quince años escuchando Rock popeado de Los hombres G y Enanitos Verdes nunca me imaginé que a mis veintiséis terminaría deleitándome con Jazz e incluso con música clásica; para lo cual tuvo que pasar mucho tiempo y tuve que escuchar y aprender a disfrutar diversos tipos de música.

Sucede que todo es parte de un proceso y ese proceso depende de cada quién, de sus intereses y preferencias. Pude quedarme tan solo con libros de ciencia ficción, pero un impulso interno me llevó más allá. Así les pasará a muchos, y muchos otros se quedarán con lo primero que vieron y nunca saldrán de eso; es su decisión y debe respetarse. Pero literatura, expresiones artísticas, divertimento, hay para todos, y solo basta con entregarles a las personas los productos adecuados, diversos, que les permitan tomarlos como las herramientas que son, para hacer con su vida lo que deseen.

¿Cómo fomentar la lectura? Pues dándole a los chicos literatura que pueda gustarles, algo que vaya con ellos, que los motive. Si les gustan las historias medievales, pues hay para ellos, si les gusta la magia y la hechicería, también hay, romances, tragedias, guerras, fantasmas, aventuras en el espacio, hay para todos y depende de los padres y los educadores detectar esas preferencias, comprenderlas y cultivarlas; para así, forjar el hábito de leer.

http://yomellamoperu.com.pe/mayneim/p/de-artes-tomar:-andiquest;por-que-no-quieres-leer.html


domingo, 2 de noviembre de 2014

Artículo - De artes tomar: Oye... ¿Me entendiste?

Oye… ¿Me entendiste?
(Publicado en el Diario digital Yo me llamo Perú, sección May Neim, el domingo 26 de octubre de 2014).

Hace unos meses, un profesor a quien respeto mucho, terminó la exposición de una idea durante su clase con la siguiente pregunta: ¿Me entendieron? Todos lo miramos tranquilos, moviendo lentamente la cabeza de arriba abajo, afirmando; y claro que lo entendimos, teníamos el bagaje cultural suficiente como para hacerlo. Pero el profesor no estaba contento, se mostró reflexivo por unos segundos y se disculpó: Había hecho mal, nos había tomado por estúpidos. Y se explicó. La pregunta  “¿Me entendieron?” presupone una relación totalmente vertical, de superioridad intelectual del uno sobre el otro. La pregunta correcta, para él, como educador, debió ser: ¿Me he dejado entender?

Y para ser franco, me abrió un nuevo panorama. Tenía razón. Si bien todos los bachilleres que llevábamos la clase manejábamos básicamente el tema, había dado en el clavo. Él dictaba un curso y lo importante era que los alumnos aprendan, y no había mejor forma de hacer eso que romper la barrera de verticalidad, de considerar que porque he leído más de aquel tema o tengo más experiencia soy más inteligente. Me hizo pensar que lo más importante al momento de educar y por lo mismo al difundir cultura, aún más que la diversidad de temas que se pueden tocar, es, ante todo, buscar llegar a las personas, hablar con claridad, hablar para ellos, y no para uno mismo, en un acto egocéntrico e infecundo.

Educar, difundir cultura es difícil, siempre lo ha sido y siempre lo será, porque es necesario llegar a las personas y para eso se necesita empatía, predisposición a la diversidad y capacidad de asimilación. Lo importante es entregarles a las personas las herramientas necesarias para su propio desarrollo. Intentar ponernos en sus zapatos y pensar sobre lo que piensan, qué sienten, qué necesitan para acercarse a la cultura y enriquecer sus vidas. Si lo hacen o no, dependerá de cada quien.

Y para lograrlo, la diversidad es importante, porque hay que partir de la idea de que cada individuo tiene distintas necesidades, distintas ambiciones y ansias de superación. Pero es la diversidad la que nos dará las herramientas, la que nos permitirá discernir entre lo que nos agrada y nos desagrada, entre lo que nos parece bueno y lo que nos aburre, lo que queremos aprender y lo que no nos interesa aprender.

¿Cómo diversificar para educar? Personalmente creo que solo hay una manera, y es la de posicionar los productos culturales en el mercado, es decir, fortalecer las industrias culturales; la industria de la literatura, del cine, del teatro, de la música, la danza, la pintura… de las diversas artes; porque son las únicas capaces de llegar a todos los rincones, hablar en todos los idiomas, para la mayor cantidad de gente posible. Para mí, esa es la forma de democratizar el espacio cultural: dejar de discriminar al otro por sus gustos o preferencias y comprenderlo como un ser complejo y con mucho potencial que desarrollar, ávido de las herramientas que pueda y quiera usar. Y es por eso que es fundamental fomentar la producción y las industrias culturales, pues solo ellas son capaces de diversificar y masificar las distintas herramientas.

¿Me he dejado entender?



lunes, 29 de septiembre de 2014

Audio: Carlos de la Torre Paredes - Entrevista en Radio San Borja - Palabra del Perú

Entrevista en el programa cultural: Palabra del Perú de Radio San Borja. El 28 - 09 -2014. Excelente experiencia. (Intervengo desde el minuto 11:30, hasta el final del programa)

domingo, 10 de agosto de 2014

Vídeo: Campos de batalla - Carlos de la Torre Paredes - FIL Lima 2014

Mis palabras durante la presentación del libro Campos de batalla (Altazor 2013), en el marco de la 19 Feria Internacional del Libro de Lima 2014.
Las filmación fue realizada por Pópuli - Estrategias de Comunicación Integral, parte de esta será utilizada dentro del proyecto audiovisual de promoción del libro.


Foto: Pópuli - Estrategias de comunicación integral.

Vídeo: Lenin Solano Ambía - Carlos de la Torre Paredes - Campos de batalla FIL Lima 2014

Algunas tomas de lo que fue el día de la presentación de Campos de batalla durante la 19 Feria Internacional de Lima 2014. Tomas que serán utilizadas en el proyecto audiovisual de promoción del libro, dirigido por Pópuli - Estrategias de Comunicación Integral.

En el vídeo, Lenin Solano Ambía y yo conversamos sobre la novela a minutos de presentarse.




Foto: Pópuli - Estrategias de comunicación integral.

Cuento: Paranoia de un espía. (Parte de la antología 201 Lado "B" de Ediciones Altazor)

¿Qué fue eso?... Nada, no ha sido nada; la puerta de la habitación vecina. Solo estoy nervioso. Sí. Toda la gente corriendo. El martilleo de las armas, las explosiones. No quiero recordarlo. Muertos por todos lados, sangre, polvo, desesperación y restos descuartizados, quienes huyen tropiezan y son pisados por sus vecinos. No quiero recordarlo.
Estoy nervioso. ¿Cuántos días pasaron desde el último atentado? ¿Tres, cuatro? Estos terrucos de mierda atacan cuando menos lo esperas. Por eso tengo el arma bajo la almohada. Cuando vengan estaré preparado. Cuando me descubran harán la visita.
¿Me habrán descubierto? Vendiendo chucherías en mitad de la plaza. Huamanga está hecha mierda y estos mistis cojudos apoyan a los terrucos. Dejan que maten a nuestras llamas, que hagan sus fueros criminales en nuestros pueblos…
Pronto descubriré a la cabeza, y luego de interrogarlo, le pegaré un tiro entre las cejas. Esos perros maoístas no podrán sin un líder porque no son más que animales, fieras esquizofrénicas intentando dominar el mundo.
Otra puerta se abre. ¿Por qué la estrellan? Me crispa los nervios… Podría jurar que fueron disparos. ¿Me descubrieron? Otra puerta más se abre, disparos. Pronto llegarán. Me descubrieron, solo no saben que estoy en la 201. 

Foto: Yo

sábado, 26 de julio de 2014

Texto: Comentario de Lenin Solano Ambía sobre Campos de batalla.

La violencia y la descripción de la historia sin historia en Campos de batalla de Carlos de la Torre Paredes

La épica fue la primera manifestación de la literatura mediante la oralidad.  En este género, el autor presenta hechos legendarios e imaginarios que quiere hacer pasar por verdaderos ligados a un elemento de la realidad en un tiempo y espacio determinados. En estas historias, la figura del héroe es magnificada y realzada adoptando una postura divina. Ejemplos paradigmáticos son las figuras de Aquiles en La Iliada, Ulises en La Odisea y Eneas en La Eneida.
Carlos de la Torre Paredes ha creado en esta novela la figura de Iván, un personaje aguerrido y campeador que ha desatado repetidas batallas, que ha visto hechos violentos, muertes y violaciones, pero que ha salido airoso. Es así como la novela se desarrolla, pero no podemos decir que de la Torre ha decidido realizar una historia épica canónica. Todo lo contrario. El autor ha jugado con la épica, con la narración histórica y con la literatura de terror para crear Campos de batalla.
Y en este juego, el autor utiliza a su antojo las emociones del lector de principio a fin. Claro ejemplo es el inicio de la historia en donde el primer sentimiento de este burlado lector será el miedo en el momento en que aparece ese viento frío y esa voz que le dice a la anciana madre que su hijo ha muerto.
Cito: La puerta se abre de golpe. El fuego que tanto le había costado encender se apaga… Te encontré, dice una voz… Tu hijo ha muerto.
La muerte es un hilo conductor en toda la historia, la madre se ha convencido de que ha perdido a su hijo en la guerra y su esposo está agonizante en su lecho esperando la llegada de la muerte. Pero Iván llega produciendo otro sentimiento más en el lector: la sorpresa. ¿No había muerto Iván? ¿La misma muerte no había traído la noticia hasta los oídos de la anciana? Este desconcierto va quedando olvidado cuando los campos de batalla sean el centro del relato. Ahora el sentimiento dominante es la curiosidad y el impacto. Curiosidad por ir conociendo la historia de Iván y el impacto por la violencia que domina en su totalidad las 78 páginas de la historia.
Un rasgo común en esta novela es el antagonismo. Aquí vemos la lucha del bien y del mal, de la historia y de la antihistoria, de la verdad y de la burla. Mientras Iván es la figura del personaje que lucha por el bien, aparece Viorte, un ser que representa el odio y la maldad. ¿Viorte? ¿Por qué ese nombre? ¿Es que aquí hay un juego de palabras? ¿Viorte es la maldad y el odio y en su nombre se encuentran escondidas las palabras Violencia y Terror? Eso lo iremos descubriendo con el pasar de las hojas. Y en las páginas finales nos daremos cuenta de que el antagonismo de Viorte no era exactamente Iván sino un personaje que vuelve a causar sorpresa en este burlado lector.
En cuanto al espacio, los campos de batalla no tienen un lugar específico geográfico, pero a la vez son un espacio universal reconocido. Según la descripción de la guerra, llegamos a imaginar que estamos ante un mundo medieval. Pero a la vez observamos un espacio que no existe en nuestra realidad real. ¿Entonces, hablamos de una historia sin historia verídica? Así es. El autor juega a ser un Dios, el Dios que crea vida y que a la vez la extingue a su antojo, el Dios que crea un paisaje y lo devasta en cuestión de segundos. De la Torre no hace una literatura épica ni una novela histórica buscando convencernos de un hecho real, lo que él quiere es crear una historia que por más fantástica que sea nos resulte verosímil. El estudioso checo Lubomír Dolezel decía que los mundos literarios se hallan dotados de especificidad, que es preciso atender en una semántica de los mundos posibles armonizada con una teoría textual y una semántica literaria. Tres tesis explicaban cómo una semántica ficcional literaria puede ser derivada de un modelo de estructura de mundos posibles.
1)      Los mundos ficcionales son posibles estados de cosas.
2)      La serie de mundos ficcionales es ilimitada y lo más variada posible.
3)      Los mundos ficcionales son accesibles desde el mundo real.
Estos tres preceptos o tesis desarrollados por Dolezel explican por qué Campos de batalla nos resulta tan familiar y real como si los hechos hubieran sucedido en una realidad cercana. El mundo posible es aceptado de una manera natural por el lector de principio a fin.
Finalmente, la historia es relatada por dos voces narrativas, un narrador omnisciente y un narrador protagonista. La primera nos aleja de la historia para relatarnos un mundo más abierto y se centra sobre todo en la historia del presente, la historia de la anciana y de su hijo recién llegado. La otra voz es la del narrador protagonista, Iván nos cuenta la violencia de los campos de batalla a través de su visión y es gracias a su relato que el lector vive aquellas luchas de una manera tan cercana y cruda. Al final, nos damos cuenta que una de las voces ha estado mintiendo todo el tiempo, que se ha burlado del lector sin reparo en casi la totalidad de las páginas. ¿Cuál de ellas fue? ¿Y por qué esta burla es un detonante para la totalidad de la historia? Solo me queda decirles que son ustedes quienes tienen que responder a estas interrogantes y disfrutar de una historia que los mantendrá interesados de principio a fin. Recomiendo Campos de batalla, una nouvelle para el deleite del lector.

LENIN SOLANO AMBÍA



Fotos: Pópuli - Estrategias de comunicación integral



















viernes, 20 de junio de 2014

Cuento: Valió la pena

Los ratones y conejos estaban en óptimas condiciones.
Era posible fabricar alimento con partículas solares.
El mundo cambiaría gracias a ellos.
Una tableta más salió de la gran máquina. Cómo las otras, tenía el tamaño de una galleta. Su color negro hacía pensar que se trataba de un elemento tóxico. Pero no era así. Era el resultado de un trabajo de años. Millones invertidos en investigación por fin daban fruto.
Los científicos no terminaban de creerlo. Uno de ellos empezó a llorar. Los demás lo siguieron. Se abrazaron. Lanzaron rugidos de emoción. Todo valió la pena.
Con la mano temblorosa, Víctor prendió un cigarrillo. Habló a su equipo.
-          Señores, señoras. Lo logramos. Luego de quince años de investigación. Millones gastados en estas máquinas. Una tras otra. Experimentando. Y al fin lo logramos. Es un gran momento. Les aseguro que pasaremos a la historia.
-          ¡Bravo! – gritó uno y todos empezaron a aplaudir.
-          Sé que ha sido difícil, estos años han sido complicados para todos y para nuestras familias. Pero valió la pena. Valió la pena. Ese aplauso es para ustedes, se lo merecen. Ya podremos dejar esta montaña. Han sido quince largos años acá escondidos. Pero miren la belleza que produjimos. Daremos pan al hombre. Encontramos el maná. Sí. El maná señores y señoras. Por milenios el hombre lo ha buscado. Y aquí lo tenemos. Mírenlo. Alimento de estrellas. Partículas de vida.
-          El hombre no volverá a sentir hambre.
-          Así es doctora Cerna. Así es. El ser humano entrará en una nueva etapa. Hemos dado un giro a la historia. Habrá un antes y un después de nosotros. Podemos darnos por satisfechos.
Y los científicos volvieron a aplaudir hasta que les ardieron las manos. Todos llenos de júbilo.
El doctor Víctor pidió silencio. Caminó hasta el teléfono azul que decoraba los infinitos azulejos blancos, levantó el auricular y presionó el único botón.
Esperó unos segundos.
-          Señor presidente.
<<Lo conseguimos. La máquina funciona>>
<<Gracias señor presidente. Le haré llegar sus palabras a todo el equipo>>
Y colgó el teléfono.
-          El presidente envía felicitaciones a todos. Dice que hará lo posible por visitarnos en los próximos días. Ahora… hay que probarlo.
El doctor Alvarado fue hacia una repisa y tomó un bisturí y un plato. Caminó hacia la máquina, puso la galleta sobre el plato y se acercó a una pequeña mesa deslizante.
-          Le corresponde a usted cortarlo doctor – dijo dirigiéndose a Víctor.
El bisturí pasó de una mano a otra y el científico empezó a cortar la pequeña masa cuadrada. Se preocupó de partirla milimétricamente: era sólida. Dieciséis pedazos.
Cada científico tomó un trocito de la galleta y lo olieron. No olía a nada. Al “provecho” del doctor Víctor, todos se la llevaron a la boca.
Más de la mitad tuvo que escupirla.
Era realmente nauseabunda. Pero contenía los nutrientes básicos para que el ser humano sobreviva. Tendrían que acostumbrarse. El doctor Víctor fue el primero en tragarla. Tenía un gesto de desagrado y nausea en el rostro.
-          Bueno. El sabor se arreglará – dijo al fin.
-          Tal vez nos precipitamos – comentó el doctor Ramírez.
-          Nada de eso. Conseguimos un elemento nutritivo con partículas solares. Hemos resuelto el mayor problema del mundo. La gente tendrá que acostumbrarse si es que no les gusta. Pero le aseguro doctor, que en menos de lo que canta el gallo, se fabricarán saborizantes adecuados.
-          No estoy del todo seguro doctor. Creo que el proceso debería llevarse a cabo en la misma elaboración del producto.
-          Doctor. Ya tenemos lo que necesitábamos. Encontramos el maná. Qué interesa si es agradable o no al paladar. El hecho es que puede comerse. Y lo comerán. No perderemos otro año investigando cómo saborizarlo adecuadamente. El UVC35 es lo que nos encargaron encontrar. Y lo hemos encontrado.
-          Comprendo su punto Doctor. Pero sin embargo… esto es nauseabundo.
El lugar se quedó en silencio por unos segundos.
-          Doctor, tal vez, el doctor Ramírez tenga razón – se aventuró a decir la doctora Cerna.
Víctor sacó otro cigarrillo del bolsillo y lo prendió. Parecía ofuscado. Dio una calada. Exhaló.
-          Ya se lo comuniqué al presidente. Es tarde para cualquier reflexión. Tenemos lo que buscamos. Para lo que nos contrató el Estado. Yo les pregunto ¿acaso ustedes van a comerlo? ¿Le darían a sus hijos esto que hemos creado? ¿Así fuera delicioso, lo harían? Háganme el favor. Si fueran a comerlo, pues preocúpense por el sabor. Hay gente muriendo de hambre alrededor del mundo y ustedes preocupados por banalidades, como el gusto de algo que ni siquiera consumirán.
Todos quedaron helados. No esperaron semejante reacción de quien había sido su jefe por años. Debía estar realmente ofuscado.
-          Pero está bien. Llamaré al presidente. Le diré que hay algunas correcciones que hacer y que el experimento tardará aún seis meses… Lo haré por la mañana. Ahora vayan todos con sus familias. Hay que descansar.
Los departamentos construidos en la roca albergaban a un total de veinte familias; seis, de los soldados que resguardaban el lugar.
¿Era necesaria tanta seguridad? ¿Tanto secreto?
Sí. Nadie debía enterarse de lo que estaban haciendo. Hubiese sido extremadamente peligroso. Todas las demás naciones lo hubieran considerado un problema, o una ventaja que robar.
Víctor se preguntaba por qué el presidente no le contestó. Solía ser cordial. Levantaron el teléfono, pero además de una tenue respiración, no hubo respuesta del otro lado. No importaba.
Quince años oculto. Víctor ya estaba cansado. Todos lo estaban. Lo que sucedió él lo comprendía, era parte del estrés de los científicos: encontraron imperfección en la perfección. Así funciona el cerebro humano.
Unos meses más, pensó. Miró a su familia. Su hijo había nacido en la caverna. Ya estaba grande, ya pronto desearía mujeres.
Tocaron la puerta.
Víctor abrió despreocupadamente.
Frente a él un hombre con pasamontañas.
-          Doctor Víctor. Le agradecemos sus servicios – y un silbido tenue atravesó el vientre del científico.

sábado, 24 de mayo de 2014

Reseña Campos de batalla en La República

El Señor de la Guerra

Javier Ágreda.

http://www.larepublica.pe/columnistas/jaque-perpetuo/el-senor-de-la-guerra-21-04-2014

Lo críticos suelen mirar por encima del hombro a géneros novelescos como la ciencia ficción y las fantasías ahistóricas, a los que consideran de carácter irreal y evasivo. Sin embargo, estos géneros están precisamente entre los preferidos por los lectores y sus creadores son personas desbordadas por su propia necesidad de fabular.
Ese parece ser el caso de Carlos de La Torre (Lima, 1988), quien hace dos años publicó un libro de ciencia ficción y ahora nos entrega Campos de batalla (Altazor, 2013), una novela que remite a un universo medieval, similar al de El señor de los anillos. Iván, el protagonista de esta novela, es un joven campesino, reclutado para la guerra. El relato se inicia cuando Iván regresa de esa guerra, en un muy peculiar estado, y le cuenta a su familia sus numerosas aventuras.
Pero el autor supera el maniqueísmo propio de este tipo de ficciones (el bien luchando contra el mal), y más bien su propósito es mostrar las crueldades y horrores de toda guerra; los que son alegorizados en el personaje de Viorte, “el espíritu de la violencia y la muerte”, el más cruel y salvaje guerrero. Poco a poco se descubre el estrecho vínculo de Viorte y la familia de Iván. Hay, por supuesto, algunos problemas “literarios” en esta novela, como la subordinación de todos los elementos al desarrollo de una trama en la que prima el dinamismo y la sorpresa. En especial nos parece que De la Torre debería trabajar más todo lo relacionado con el lenguaje, desde las intervenciones del narrador hasta los diálogos.
A pesar de ello, Campos de batalla demuestra que este tipo de ficciones, bien hechas, pueden ser mucho más que simple entretenimiento y evasión.