martes, 6 de octubre de 2015

Artículo - De artes tomar - Bye bye dinosaurios



Artículo publicado en el diario digital Yo me llamo Perú en su sección May Neim Presenta. Enero 2015.

La adaptación, la asimilación, son actos naturales al hombre. No hay territorio demasiado hostil ni camino demasiado largo. Durante su historia, el ser humano ha hecho y deshecho, ha llegado a lugares que ni siquiera sabía que existía, ha domado a las fieras más salvajes y ha soportado calamidades, una tras otra, siempre saliendo airoso. Somos una especie realmente interesante, más que eso, fantástica, capaz de cualquier cosa – todo en su momento –, y todo cuanto sale de nosotros no es más que un reflejo, una afirmación irrefutable de nosotros, como individuos, como especie.
Por lo mismo, se puede asumir que la cultura producida por los humanos, al ser reflejo nuestro, posee todas las características que nos configuran y nos hacen moldeables. Si uno tiene buen oído, buen ojo, y algo de olfato, se dará cuenta que la cultura es una montaña rusa sin fin ni rumbo fijo. Puede pasar cualquier cosa, la cultura se adaptará como el hombre se adapta, pues la cultura nos pertenece a todos.
Sin embargo, nuestra sociedad académica es demasiado conservadora con respecto a temas artístico-culturales… y no hablo de que debamos aplaudir inodoros pegados a paredes blancas, ni nada por el estilo. Nuestros intelectuales permanecen reticentes a la adaptación que les exige el mundo. Pasa en todo, desde la literatura hasta la música. Los dinosaurios pelean por la vida en tiempos de hombres; perderán al fin y al cabo, y aparecerán nuevos dinosaurios, espero que no me toque… Y habrán nuevos hombres, y con ellos nueva cultura, que se impondrá, por las buenas, lentamente, esperando tomar el lugar que les corresponde en el ciclo.
¿Todo parece funcionar perfecto, cierto? Y en parte, sí, funciona, pero no como debería. La realidad es que los espacios culturales están realmente reducidos y son los artistas mismos, quienes por insistencia, logran posicionar sus productos artísticos – consecuencia de toda la carga cultural que los hace quienes son –. Retroalimentación que no consigue espacios para mostrarse y llegar a toda la cantidad de personas que también merecen tener acceso a ella, participar de la cultura, para disfrutar y aprender de su diversidad. Es un tema generacional, pero no en el sentido de las canas o no canas, es simplemente un juego de poder en el espacio tiempo histórico entre la tradición fija y la tradición maleable, que es la que al fin prevalecerá.
Si no se adapta… muere, y es por eso que la cultura se ha reformado tanto y se reformará siempre; como bien lo dijo Arguedas refiriéndose a la adaptación de las tradiciones andinas – lo que ha permitido que aún hoy sigan vigentes muchos de sus elementos –. Y es lo que sucede, pero muchos no quieren verlo… Hace poco, una gran cantante me comentaba que le daba lástima que en el conservatorio de música no se tomara en cuenta lo popular.
Mozart, Beethoven, Chopin, Wagner… Sí, muy buenos, pero no va con todos… Y cuando un músico peruano tiene que salir a ganarse la vida, o peor aún, cuando salen al extranjero… ¿qué le piden que toque? Lo mismo pasa en la literatura, e imagino que en la pintura. Los viejos estándares buscan mantenerse… el problema es que nuestros viejos estándares no responden a nuestra realidad en ninguna medida; no estamos en Viena ni somos un país dentro de los veinte primeros en el ranking del PBI, nuestro consumo cultural es pobre y… ¿Cuántos escuchamos Mozart?... ¿Qué tan desarrollado tiene que estar nuestro oído para poder disfrutar de la música clásica?
Yo creo que bastante.
Y no se trata de buscar melodías repetitivas e inventadas en algún laboratorio que estimulan directamente nuestros cerebros, no se trata de plantillas con lo que debería ser la literatura, ni moldes para los escultores. Se trata de adaptar la calidad a las exigencias de la época, es decir, acomodar un buen producto a la tendencia del mercado. Claro, esto ya pasa, pero con una gran resistencia del sector académico, complicando el posicionamiento de los nuevos productos.
Pero no es solo el sector académico el conservador en temas culturales, somos todos y se nota claramente con nuestra música “criolla”; ¿o es que no te has dado cuenta que cuando un fina estampa o un malpaso o cualquier otra canción que conocemos desde pequeños suena demasiado distinta a como estamos acostumbrados, se nos complica escucharla, no porque suene mal, sino porque no es como siempre?… Algo así como la sazón de mamá, si no es de ella, no sabe tan bien pese a que esté bien.
Se nos dificulta mucho aceptar lo innovador, lo distinto, simplemente porque no tenemos costumbre de hacerlo. Esto no permite un verdadero análisis y desarrollo de las tendencias que terminarán por quedar y representarnos como generación. Además, obliga a los artistas a dedicarse no tan solo a su trabajo artístico propiamente dicho, sino también a buscar espacios de difusión, que pese a ser alternativos, por suerte, están consiguiendo posicionarse gracias a la democratización comunicacional que nos ha traído el internet.
Lamentablemente la realidad de nuestro país obliga a la mayoría de artistas a volverse sus propios agentes, y si bien algunos, más hábiles que otros para vender su producto, logran vivir de su arte, la verdad es que la mayoría no puede hacerlo, convirtiendo el arte en un simple accesorio de sus vidas.
¿Cómo producir arte, difundir cultura, si no se puede vivir haciendo eso, si solo se puede dedicar a ello como un hobby? De forma limitada, por supuesto. Y más importante aún, ¿cómo fomentar que la población consuma cultura, si sus referentes más cercanos, los artistas que hablan más como ellos, no pueden hacer llegar su mensaje simplemente porque el medio más visible en lo cultural – el intelectual-académico – no está dispuesto a darle espacios? Sucede que los dinosaurios siempre ven al hombre como algo pequeño... no saben que después de todo, esos pequeños quedarán. 




sábado, 12 de septiembre de 2015

(Vídeo) Cortometraje: Mucho más

Cortometraje. Adaptación de mi cuento ''Mucho más'' 

Hace más o menos un año, junto con Pópuli, convertimos en cortometraje uno de mis primeros cuentos. Gracias por interesarse en el proyecto y llevarlo a cabo. Fue, en verdad, una grata experiencia.
La dirección y la edición se la debemos a Jesús Alberto Alvarado Quinteros.

Mis agradecimientos a todo el equipo y en particular a  Mariana Villafana por sumarse a este proyecto, contribuyendo con ideas y con su magnífica actuación. 



Espero que el corto sea del agrado de todos.





Direccón: Jesús Alvarado Quinteros
Guión: Carlos de la Torre Paredes
Producción: Anmy Cerna Chávez
Dirección de fotografía: José Luis Pazos Zárate, Jesús Alvarado Quinteros
Montaje: Jesús Alvarado Quinteros
Música: Michel Rojas - Grupo Yacón
Reparto: Mariana Villafana, Carlos de la Torre Paredes
Asistentes: Luis Martínez, Corayn Cerna
Agradecimientos: Pisco Casa Cultura, José Zagazeta





martes, 11 de agosto de 2015

Entrevista de Lee por gusto a Carlos de la Torre Paredes

Carlos de la Torre: “Busco reflejar la naturaleza humana tal como la comprendo”


Carlos de la Torre ha publicado también las novelas Campos de batalla (2013) y Cuando la sangre importa (2015). Foto: Handrez García/Casa de la Literatura.




Por Jaime Cabrera Junco
Tengo que confesar que no soy un lector habitual de literatura fantástica. Y no es por prejuicio sino porque el acercamiento a la realidad ha sido una constante en mi formación periodística. Además, sumémosle a esto el peso que tiene el realismo en nuestra novelística nacional. Por todo esto leer Herederos del cosmos. Los viejos salvajes (La Nave, 2015) ha sido una oportuna invitación para explorar otras atmósferas. La lectura de este libro ha sido como visionar una película. Con sus diálogos ágiles e imágenes sobre naves espaciales y galaxias inventadas, Carlos de la Torre Paredes (Lima, 1988) ha creado un mundo, un universo literario que nos hace ver que en este joven autor hay un afán por inventar situaciones lejanas y con originalidad. Este libro de ciencia-ficción es en realidad una reedición totalmente recargada respecto de aquella que publicara en 2012. Hay, además, de un trabajo editorial -que reluce desde la portada- una apuesta por fomentar este género, acaso injustamente postergado del canon. Y precisamente sobre este punto es que inicia este diálogo con el autor.

Nuestro país tiene una fuerte tradición literaria realista y tú eres un escritor de literatura fantástica, especialmente de ciencia-ficción. ¿Cómo afrontas esto? ¿Para algunos puede ser visto como una excentricidad, no?
Si bien es cierto que la tradición en nuestro país es realista, también es cierto que estamos en una época que toma la diversidad como un valor determinante para el desarrollo sostenible de cualquier sociedad. Somos una generación diversa y las generaciones que vienen lo serán aún más. El Perú ha cambiado, el mundo ha cambiado. Con todo esto quiero decir que no creo que escribir fantasía, ciencia-ficción o géneros alternativos en general sea una excentricidad ni pienso que sea visto de esa forma por las nuevas generaciones de lectores ni escritores. Estoy convencido que solo soy uno más de los tantos cultores de los géneros “alternativos” que aparecen cada año.

¿Por qué crees que no se le toma en serio a este género en el Perú? ¿Es porque se le asocia a las películas y al entretenimiento fácil?
Lamentablemente la cultura en el Perú ha sido planteada como algo rígido, que responde más a estándares de distintas élites antes que a principios de participación cultural. La cultura, como se la ha entendido tradicionalmente, ha servido para discriminar y limitar formas de expresión capaces de generar una verdadera dinámica social. Es decir, nuestro país es muy conservador. Y bueno, sí es posible que se utilice el discurso de relacionar el género a películas y entretenimiento fácil para desdeñar estos libros, pero si se quiere atacar algo cualquier argumento es válido. Que mi trabajo se relacione a entretenimiento de masas a mí no me parece nada negativo, es más, hoy en día todos los gestores culturales luchamos porque se lea cada vez más, pensando en la lectura como una herramienta necesaria para disfrutar del derecho a la participación. Entonces, la gran pregunta es: ¿cómo fomentar la lectura si el bien cultural está alejado de lo popular?

Además, hay últimamente una tendencia por la novela de autoficción. ¿Qué piensas de esto?
Considero que representa a una generación que ha encontrado su madurez creativa en estos tiempos, sin embargo, no estoy convencido de que sea la tendencia de mi generación ni de la que viene. Con riesgo a equivocarme, puedo decir que un 80%, aproximadamente, de los autores menores de 30 años, nos estamos dedicando a una ficción alejada de nuestra propia vida.

¿Esta fascinación tuya por la ciencia-ficción de dónde viene?
Creo que de mi padre, quien me mostró los libros, las películas y con quien jugué videojuegos. Todos esos elementos fueron determinantes. Mi padre es un gran lector y cinéfilo y le fascina la fantasía y la ciencia ficción. Él siempre buscó inculcarme el gusto por la lectura, pero lamentablemente no rindió frutos, pues el colegio se encargó de quitarme todo el gusto por los libros, cosa a la que lamentablemente no supo reaccionar. Además yo nací con un joystick entre las manos; he jugado casi todas las consolas que aparecían hasta que cumplí los 16 y aún hoy sigo disfrutando de este tipo de arte, que suele tener temas de ciencia ficción y la fantasía. Todo eso, sumado al cine y la televisión de mi infancia – Star Wars remasterizado, Star Treck la nueva generaciónAlien el octavo pasajeroDepredador, Laberinto, Tortugas ninja, entre otros – además de la poca literatura que le aceptaba a mi padre, me relacionaron mucho a estos géneros, siempre vinculados a la acción, la aventura y el terror. CorazónMaríaEl sí de las niñas… para mí fueron terribles referencias de lo que era la literatura durante mi etapa escolar, y no porque fueran malas obras – y claro que no lo son – simplemente no lograba identificarme con esos trabajos y la obligación y la presión por leerlos terminó por generarme rechazo. Cosa que superé saliendo del colegio, al toparme con Crónicas Marcianas de Ray Bradbury.

LosviejossalvajesPortada
Presentas una reedición de tu primera novela,Los viejos salvajes. La inspiración surgió a través del videojuego Freelancer cuyo escenario es el espacio intergaláctico. ¿Cómo es que construyes esta historia en el que describes los mecanismos de las naves, planetas imaginarios e historias que al leerlas uno puede visualizarlas en la mente como una cinta de ciencia-ficción?
Se me ocurrió comenzar a escribir mientras jugabaFreelancer, pues el juego, que trata de una nave espacial recorriendo el espacio, me brindó una imagen fabulosa que dio pie al primer capítulo del libro titulado Carga pesada. La imagen era de la pequeña nave esperando su turno para atravesar una gigantesca Puerta interestelar para llegar a otra galaxia. Esa imagen me hizo pensar que un cuento debía empezar de esa forma y así surgió el primer capítulo, que en un principio fue pensado como un cuento, pero que por cosas que no termino de comprender decidí convertir en novela.

Pero luego hay una parte que se desmarca del videojuego
Así es, pues el juego trata de una nave que enfrenta otras naves  -humanas y alienígenas–, mientras que en Herederos del cosmos – Los viejos salvajes todo se da al interior del Crucero de batalla CESAC 4. Creo que tiene más inspiración de Alien, el octavo pasajero, en ese sentido, pero la verdad es que es una combinación de muchas cosas con, principalmente, mi propio concepto del terror. Los viejos salvajes, para mí, se enmarca dentro del terror cósmico.

Hay también un trasfondo que es de la guerra y las pugnas políticas están como temas de fondo. Aquí sale a relucir tu formación como egresado de Ciencia Política.
Sí, hay cosas de mi carrera puestas en el libro, no solo en la configuración política de la galaxia donde hay cuerpos políticos formales e informales que se enfrentan, sino además en el proceso de la toma de decisiones, por citar un ejemplo. Los procesos lógicos al tomar decisiones intentaron ser reflejados en Herederos del cosmos – Los viejos salvajes en los momentos de mayor tensión psicológica; los personajes debían ser capaces de lograrlo pues estaban entrenados militarmente.

¿Qué tan autocrítica ha sido tu relectura para esta nueva edición que presentas?
Bastante, había errores de redundancia y otros que por momentos podrían bajarle el ritmo a la lectura, pero además, el trabajo del editor es importante. Por suerte Lucho Zúñiga realiza un trabajo minucioso y sabe argumentar su posición, así, pese a que no siempre acepté sus correcciones y mutilaciones – la mayoría de las veces sí –, todas sus opiniones fueron importantes para pulir el libro, haciéndolo aún más ágil de lo que era. Además, tiene un excelente trabajo gráfico, con una magnífica portada y gráficos interiores también bestiales, producto de Jhosep Abarca y Carlos Yáñes. El trabajo de todo el equipo fue importante, aprovecho para agradecer también a Leonardo Dolores, Lucero Reymundo e Enedina Veramendi por hacer viable el proyecto Herederos del cosmos – Los viejos salvajes.

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La temática bélica se ha trasladado también a tu segunda novela, Campos de batalla. Es decir, no solo estás en la temática de ciencia-ficción.
Sí, creo que la guerra es uno de los ejes transversales de mi producción. Incluso en textos más realistas que aún no salen a la luz –pero que deseo empezar a mover pronto – el tema central es la guerra; pero no me refiero necesariamente a la guerra militar entre estados ni guerra interna, para mí, hay múltiples escenarios que se pueden comprender sin problemas como guerras, entendidas como algo más que la simple confrontación, porque la guerra involucra algo más, involucra la destrucción del otro.

Hablando de tu formación como politólogo, qué curiosidad es el hecho que por tu carrera estés obligado a fijarte en la realidad, pero literariamente la evades y te vas a otros espacios imaginarios. ¿Has reflexionado sobre esto?
Sí, sí he reflexionado al respecto. Mi carrera me encanta, y la política como fenómeno, luego de comprenderla como una extensión más de la guerra, y racionalizarla en base a eso, me ha parecido increíblemente compleja y humana. Al igual que en cualquier guerra militar, en la política se puede ver tanto lo mejor como lo peor del ser humano.

¿Y la literatura es para ti eso, una evasión?
No considero que evada la realidad, puede que en un principio lo pensara así, pero luego de reflexionarlo bastante, creo que puedo decir que lo que escribo, más allá del contexto en que se enmarque, lo que busca es reflejar la naturaleza humana tal y como la comprendo. Utilizo las cosas que veo día a día y las llevo a extremos; con esto quiero decir que aprovecho las herramientas de mi carrera para analizar la realidad y en base a esta plantear realidades paralelas. La literatura es para mí un constante descubrir y un divertimento. Escribir me divierte inmensamente al tiempo que aprendo más sobre distintas cosas, investigo para darle consistencia a distintos detalles de los libros pero también – siempre – es un viaje introspectivo de constantes decisiones. Es como un juego para la mente y me fascina jugarlo, y lo mejor es que puedo compartir ese divertimento con otros. La literatura es simplemente maravillosa.

¿Qué aspiraciones tienes como escritor?
De hecho me gustaría vivir solo de escribir y es lo que busco. Creo que se puede lograr pero para eso a la vez hay que hacer gestión cultural, hay que fomentar la participación en la cultura a fin democratizar el espacio cultural, diversificarlo y con esto consolidar la emergente industria editorial que sigue incrementándose a lo largo del país. Es fundamental estar siempre trabajando y buscando perfeccionarse, investigar, estudiar, porque solo así se produce cada vez mejor. Es un error pensar que el arte está relacionado al ocio y a la mera inspiración; el trabajo es arduo y difícil, por lo menos si realmente estás intentando que tu producción genere algún impacto.


LOS CINCO LIBROS FAVORITOS DE CARLOS DE LA TORRE PAREDES
1. Crónicas marcianas, de Ray Bradbury
2. La pianista, de Elfriede Jelinek
3. La fuerza bruta, de John Steinbeck
4. Tropas del espacio, de  Robert A. Heinlein
5. El libro de arena, de Jorge Luis Borges

domingo, 1 de marzo de 2015

(Vídeo) Cine y literatura de ciencia ficción - Carlos de la Torre Paredes.

Conversando sobre cine y literatura de ciencia ficción durante el V Congreso nacional de escritores de Literatura fantástica y ciencia ficción peruana (2015), realizada en la Casa de la literatura peruana. Gracias a Ediciones La nave.





sábado, 28 de febrero de 2015

domingo, 1 de febrero de 2015

Campos de batalla - La dieta del lector - Radio Filarmonía.

El miércoles 10 de diciembre, el escritor Juan Manuel Chavez comentó mi novela "Campos de batalla", en la sección "La dieta del lector" del programa "Palma Máter" de Radio Filarmonía 102.7 FM. También se comenta la magistral obra "Los hijos del órden" de Luis Urteaga Cabrera, reeditada por la editorial Casatomada.